sábado, 15 de junio de 2013

Pobreza y exclusión social: el caso de la educación pública costarricense

En el año de 1995, como parte de una supuesta reforma radical a la educación costarricense llamada EDU 2005, el gobierno de José María Figueres, crea el Programa para el Mejoramiento de la Calidad de la Educación en Comunidades Urbano Marginales (en adelante PROMECUM), que se planteó como una forma de dar respuesta a la situación vivida en las zonas más pobres y de riesgo social del país. PROMECUM, en síntesis, tenía como supuesto fin, coadyuvar en el mejoramiento de la calidad de vida de los estudiantes y en general de las comunidades beneficiarias. Se trataba, básicamente, de la ubicación de una escuela con características especiales o distintas a las que las escuelas públicas tenían hasta ese momento, en zonas de mayor riesgo social (Universidad de Costa Rica [UCR], s.f., p.5)

Según la UCR (s.f.) “estas escuelas debían estar ubicadas en zonas con importantes índices de pobreza, y de situaciones psicosociales difíciles, como violencia intrafamiliar, consumo y tráfico de drogas, desempleo, deserción estudiantil y fracaso escolar, trabajo infantil, etc” (p.5).

“Los gobiernos las han llamado “de atención prioritaria”, “urbano-marginales” y otros nombres, pero jamás comunidades pobres. Solo se aplica para la escuela primaria, la secundaria no entra en el programa” (UCR, s.f., p.5)

La UCR (s.f.) establece que estas escuelas “contaban con tres servicios específicos: 1-PRIN, Programa para la recuperación integral de los niños y las niñas; 2-Facilitadores de la educación y 3-los Equipos interdisciplinarios, que están conformados por tres profesionales: Psicología, Orientación y el Área Social (Trabajo Social, Planificación Social o Sociología)” (p.6).

“Tienen un presupuesto distinto (se supone que mayor), tanto para la alimentación de los estudiantes como para la infraestructura” (UCR, s.f., p.6)

Sin embargo, a pesar de la buena intención de la iniciativa, surgieron una serie de incongruencias con el proyecto, de acuerdo con la UCR (s.f.) se pueden mencionar:

 la escasez de presupuesto, sumada a una situación de crisis generalizada hace que en la escuela se diriman “microcrisis” económicas por parte de familias, docentes, sector administrativo y, por supuesto, de los estudiantes, estas microcrisis incluían falta de recursos tanto materiales, así como humanos, entre ellos la falta de pupitres o materiales necesarios para los educandos, además de prescindir de los servicios de un  nutricion, psicólogia, trabajo social y orientación, o bien si se contaba con el servicio no se proporcionaban los recursos necesrios para brindarlo de la menor manera posible. Se  imposibilitaba las mejoras en la infraestructura de los centros educativos (p.7)

La situación anterior hace que la exigencia de contención sea cada vez mayor, y genera expectativas irreales, especialmente, en los padres, madres de familia o personas encargadas de los estudiantes, y en ellos mismos por supuesto. La comunidad educativa inicia una demanda imposible de solventar (UCR, s.f., p.9)

Se incluye además que los docentes son parte del problema, la UCR (s.f) manifiesta que

incluso los docentes se ven afectados en ese ir y venir de situaciones dramáticamente difíciles, que no están preparadas para enfrentar, pero de las que se les exige su acción, y en las que las coordinaciones con otras instituciones no son efectivas y dejan desprotegidas a las personas.

Otro problema planteado por la UCR (s.f.)

se da por una concepción de la educación como un lugar donde se aprenden, sistemática y mecánicamente, contenidos, sin trabajar otras áreas y obviando toda la carga ideológica de estos contenidos. Se instaura la desesperanza aprendida, pues tanto el método como el objeto son ideologizados. La escuela aparece como un espacio de reproducción de patrones de vinculación, los niños y niñas son víctimas de los prejuicios de todo tipo, pero especialmente los de clase (UCR, s.f., p.10)
                              
Por todos estos motivos es evidente que

el trabajo psicológico acerca de lo que está aconteciendo en nuestros centros educativos se hace urgente, es fundamental que nuestra disciplina aborde el fenómeno de manera integral, y le otorgue la importancia y seriedad que merece, el rol de la Psicología en los espacios educativos debe ser transformado y asumido con mayor compromiso y sensibilidad, ya que se trata de personas en condiciones de mayor vulnerabilidad (UCR, s.f., p.11)


Como conclusión “habrá que visibilizar las situaciones que se dan en los centros educativos, y construir una propuesta de atención integral, pero sobre todo denunciar todas aquellas medidas y políticas que impliquen un mayor deterioro de la calidad de vida de estas comunidades” (UCR, s.f., p.12). 

Fuente: Universidad de Costa Rica [UCR] (s.f.) Pobreza y exclusión social: el caso de la educación pública costarricense [Documento de PDF]

Escuelas promotoras de Salud

Este programa surge con la misión de “mejorar la calidad de vida de la población costarricense mediante la promoción de la salud en el ámbito escolar” (Arjuna, Barrantes, Hernandez, y Tacsan, s.f, p. 66)

Su objetivo general se centra en “promover la educación para la salud, el logro de ambientes saludables y el acceso a servicios en el ámbito escolar, mediante el desarrollo de estrategias de participación protagónica de todos los miembro de la comunidad educativa” (Arjuna et. al., s.f., p.66)

Por otra parte, Arjuna et. al., (s.f) toman en cuenta  el concepto de ambientes y entorno saludables, este contempla “el ambiente físico, psicológico, emocional y social de las escuelas” (p.68).

Arjuna et. al. (s.f., p. 68)  mencionan que  “mediante la técnica del diagnostico rápido aplicada en 20 escuelas del área urbana se obtuvieron los siguientes resultados”:

Respecto al ambiente físico, solo el 20% de los servicios sanitarios están en buenas condiciones, espacios adicionales (como salas para el personal docente, gimnasios, bibliotecas, entre otros) se encuentran en pocas escuelas y solo el 50% están en buen estado. 5% de las escuelas no posee ningún sistema de seguridad. En 10% de las escuelas existe contaminación por desechos sólidos y en 5% por desechos líquidos.

En cuanto a la educación por el movimiento, deporte y recreación, a pesar de que diversas instituciones y organizaciones brindan apoyo al deporte, a la educación física y a la recreación, se ha estado trabajando sin coordinación, lo que implica un desperdicio de recursos materiales, humanos y técnicos, lo que impide lograr una cobertura satisfactoria.

En relación al entorno psicológico y social no existen políticas explicitas de salud mental en el ámbito escolar, se han desarrollado algunas capacitaciones aisladas a los docentes en el área de salud mental, como apoyo en el manejo de los problemas de algunos alumnos. El proyecto PROMECUM del MEP abarca 96 escuelas urbano – marginales, las cuales se fortalecieron no solo con recursos humanos y materiales, sino también con equipos interdisciplinarios compuestos por una trabajadora social, una psicóloga y un orientador.

“Los problemas psicológicos más frecuentes presentados por escolares son; síndrome del niño maltratado en todas sus formas (psicológica, física y sexual), el abandono, problemas familiares, problemas relacionados con el aprendizaje, dificultades de concentración, disciplina y otros” (Arjuna et. al., s.f., p.69)

Es también importante destacar, según Arjuna et. al., (s.f, p.70) que los funcionarios de salud deben capacitar anualmente a los docentes de las escuelas en  su área de cobertura en la técnica correcta de las siguientes mediciones escolares:

-       Estado nutricional
-       Agudeza visual
-       Agudeza auditiva
-       Inmunizaciones
-       Salud bucodental
-       Aspectos psicosociales

“Se tiende a tomar en cuenta el estado nutricional y la alimentación complementaria escolar” (Arjuna et. al., s.f., p.71), además existen instituciones que colaboran en el desarrollo de políticas, como lo son la Comisión Nacional de Salud Escolar, la CCSS, el MEP y el Ministerio de Salud, así como para la implementación de actividades contribuyen la Comisión Nacional de Salud Escolar, la CCSS, INCAP, entre otros, así como también se da capacitación docente y capacitación comunitaria.


Fuente: Arjuna, N; Barrantes, O; Hernandez, G y Tacsan, L (s.f.) Escuelas promotoras de salud la experiencia centroamericana [Documento de PDF]

La Familia y su participación en la Comunidad Educativa

Los centros educativos son vitales para el proceso de enseñanza aprendizaje, sin embargo,  Jurado (2009) afirma que “todos sabemos que la escuela no es el único agente que educa” (p.1), por ello “ambas instituciones, familia y escuela deben trabajar juntas  para favorecer el pleno desarrollo del alumnado en sus diferentes ámbitos de la personalidad (cognitivo, social, afectivo, motor, moral,..) (…) ambas instituciones están interrelacionadas y una sin la otra estaría incompleta” p.2).

“Si los padres y madres delegan en la escuela o no trabajan de forma conjunta, la labor de ésta es sumamente complicada, ya que tendrían que ocuparse de aspectos de la socialización primaria. Por ello, la importancia de la complementariedad entre padres y madres y escuela es vital” (Jurado, 2009, p.2)

Es necesaria la participación de los padres y madres, siendo los responsables de la educación integral de sus hijos y la escuela por lo tanto tiene una función de apoyo a esa familia. Mediante esa colaboración mutua se pretende el intercambio de información, compartir esfuerzos y colaborar para acercar el sistema educativo al alumnado, de esta manera se garantiza una satisfactoria evolución del proceso educativo (Jurado, 2009, p.2)


Dificultades de la Institución Educativa

“La organización y estructura organizativa son requisitos indispensables para asegurarse una responsabilidad compartida, en cuanto a gestión participativa, actitudes para el diálogo y la comunicación, planificación en cuanto a competencias, entre otros” (Jurado, 2009, p.3)

Dificultades de los padres y las madres en la participación. 

Jurado (2009)  afirma que la falta de motivación y de formación han hecho que las familias año tras año no hayan participado en la gestión de los centros y hayan asumido un papel pasivo. En la actualidad la familia sigue siendo el sector menos participativo en el centro escolar limitándose su función a las reuniones tutoriales (p.4).

Dificultades a nivel del profesorado. 

“Podemos encontrar a nivel del profesorado actitudes de recelo hacia la participación, otras veces aparecen conflictos de competencias entre el papel que juegan los padres/madres y los docentes” (Jurado, 2009, p.5).

Sin embargo, Jurado, (2009, pp.6-7) menciona que existen alternativas para que tanto padres y madres tomen un papel activo en el proceso educativo de sus hijos, entre ellas:

  • Asociaciones de padres y madres, proporcionando talleres, conferencias, reuniones sociales, excursiones, charlas informativas, actuaciones de animación sociocultural, etc.
  • Consejo Escolar, a través del Consejo Escolar los padres tienen encomendadas funciones muy importantes en la gestión y control de los Centros. En la medida que el conjunto de padres y madres se sientan integrados en el Consejo Escolar, su acción tendrá sentido. Es necesario que los padres y madres conozcan los documentos fundamentales del centro y acudan preparados con antelación.
  • Reuniones con el profesor/a-tutor/a, a partir de las reuniones de tutorías, de las actividades en clase, las entrevistas personales, las actividades extraescolares, las fiestas o celebraciones, etc., se empieza a crear una participación con los padres/madres de los alumnos/as, creándose un vínculo entre los miembros de la comunidad.
  • Comisiones y convivencias, se propone una comunicación más estrecha con las familias, facilitando la asunción de compromisos de convivencia entre los centros, el alumnado y sus padres y madres.
  •   Escuelas de padres y madres. Las escuelas de padres/madres son espacios de aprendizaje donde a través de la reflexión colectiva se convierten en instrumentos que les permiten aprender sobre todas aquellas cuestiones del desarrollo psicoevolutivo de sus hijos/as.


Si queremos alcanzar la participación de todos no como una ideología, sino como algo efectivo y real, es necesario que abordemos la participación como un objetivo de enseñanza-aprendizaje mutuo, con unos contenidos definidos y estructurados. Debemos propiciar una cultura participativa y para ello, familia y centro educativo deben colaborar mutuamente para favorecer al alumnado, principal protagonista del proceso educativo. Apostando por una educación de calidad gracias al compromiso de todos los agentes que conforman la educación (Jurado, 2009, p.9)


Fuente: Jurado, C (2009) La familia y su participación en la comunidad educativa. [Documento de PDF]

Comunidad Educativa (1 y 2)


“La comunidad educativa de un centro está formada por el conjunto del profesorado, los padres y madres, los alumnos y alumnas y personal de administración y servicios. Todos ellos deben compartir un objetivo común: educar” (Consejo Escolar de Andalucía, s.f., p.28).

Entre el conjunto de alumnos se menciona el gobierno estudiantil, entre el profesorado se encuentra el claustro de profesores, y en relación con la familia destacan las juntas de padres, entre sus funciones principales están velar por el bienestar de la institución y de sus estudiantes principalmente”.

En cuanto a los servicios destacan psicología, trabajo social, orientación, conserjes, entre otros. Los sistemas administrativos se encargan de la supervisión educativa, ya sea en instituciones públicas o privadas, es decir regula lo que sucede en las escuelas y colegios, en nuestro país es el caso del Ministerio de Educación Pública.

Ahora bien,  Abarca (2009,) afirma que

teniendo en cuenta el sistema de enseñanza – aprendizaje de nuestros educandos, la UNESCO propone una serie de sugerencias que se caracterizan como "los cuatro pilares de la educación", por tanto propone un sistema de enseñanza/aprendizaje estructurado que podrá ser exitoso, si se basa en un equilibrio entre los siguientes cuatro pilares:

a. Aprender a conocer: Consiste en aprender a aprender, ejercitando la atención, la memoria y el pensamiento.
b. Aprender a hacer: Vinculado a la formación profesional. El aprendizaje debe evolucionar, no quedarse en una transmisión de prácticas más o menos rutinarias.
c. Aprender a vivir juntos: Aprender a vivir y convivir con los demás. El fomentar la aptitud empática en las escuelas, se torna necesario en la educación escolar, reservando tiempo para proyectos cooperativos a fin de propiciar la participación en actividades sociales.
d. Aprender a ser: La educación debe contribuir al desarrollo global de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual, espiritualidad, dotar de un pensamiento autónomo y crítico y de elaboración de un juicio propio. 

Para que la aplicación de dichos pilares sea exitosa, Abarca (2009) afirma que “el docente también debe tener muy presente los siguientes tres principios en el proceso de enseñanza/aprendizaje”:

a. Garantizar, a través de diferentes estrategias, que la información que circula en el aula y, fuera de ella, sea precisa
b. Programar espacios para la ejercitación, no de manera mecánica, sino, favoreciendo la reflexión, complejización y profundización de la tarea según los ritmos de cada estudiante
c. Propiciar que los estudiantes piensen a través de las re-preguntas, fomentando un papel activo de los mismos en la construcción de sus aprendizajes (esto último genera una fuerte motivación en los estudiantes, aspecto clave para aprender mejor).

Estas afirmaciones, como bien lo describe Abarca (2009), “deberían  ser hitos que nos estimulen e impulsen a promover, desarrollar, ejecutar y evaluar nuestros procesos educativos auténticos e integrales; pues sólo así lograremos ser actores educativos, conociendo y viviendo quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos”.

Fuentes:
Abarca, R (2009) Reflexiones de profesionales de la educación [Documento de PDF]

Consejo Escolar de Andalucía (s.f.) La comunidad educativa. [Documento de PDF]

Situación actual de la Psicología Educativa en Europa

La Red de Psicólogos Europeos en el Sistema Educativo (NEPES) se trata de una organización que ha crecido desde hace tan solo cuatro años dentro de la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA por sus siglas en inglés) y que, a pesar de su corta vida, son ya 25 los países europeos que han entrado a formar parte de ella. Su misión consiste en promocionar la psicología como una ciencia y una profesión dentro del sistema educativo (Carreras, s.f.).

Patrocinado por la Unión Europea y llevado a cabo por NEPES bajo el abrigo de EFPA, se desarrolla un proyecto sobre el tema de la formación continuada para los psicólogos educativos, así como para sentar las bases de cuál debe ser el perfil básico profesional del psicólogo de la educación en los países europeos y como mejorar la calidad de la educación/formación permanente que deben recibir estos psicólogos, todo lo cual conforma la base del proyecto ESPIL (European School Psychologists Improve Lifelong Learning) (Carreras, s.f.).

Carreras (s.f.) nos plantea un resumen del proyecto ESPIL, el cual incluye que “toda la estructura de este proyecto se basa en tres afirmaciones”:
.
Afirmación 1. La disponibilidad de conocimientos psicológicos en los sistemas educativos representa una parte fundamental de la educación europea de calidad y de formación permanente.

Afirmación 2. Sólo las estructuras de apoyo escolar, como los Servicios Psicológicos, basadas en datos objetivos, válidos y fiables, pueden promover una aplicación sostenible y exitosa en toda Europa.

Afirmación 3. La inversión en la integración de infraestructuras profesionales de apoyo a las escuelas en Europa significa inversión en juventud y es una manera inteligente de aumentar la eficacia y la eficiencia de nuestra sociedad.

        “El proyecto plantea además una serie de recomendaciones con el fin de adaptar la profesión del psicólogo educativo a estas necesidades (afirmaciones anteriores)” (Carreras, s.f.).

Carreras, (s.f.) expresa que

es claro que todas las crisis demandan con fuerza nuevas y más efectivas respuestas a los viejos problemas. El sistema educativo no es una excepción. Gracias al Proyecto ESPIL es ahora de ámbito público– que incluir a los psicólogos dentro del sistema educativo –y, evidentemente, tanto en primaria como en secundaria y bachillerato– significa una excelente inversión en lo que respecta a una relación coste-beneficio tanto a corto como a largo plazo, así como una certificación del papel central que desempeña el psicólogo educativo como mediador entre los sectores escolar, social, legal y sanitario.


Es de esperarse que esta visión aportada por la psicología de Europa nos lleve a un punto de vista más claro y una visión de conjunto más comprehensiva concerniente a dónde estamos y como hemos llegado allí, pero también con respecto a que cosas nos quedan todavía por hacer, ya que evidente sin una regulación normativa sobre cuál es la función-perfil-rol del psicólogo educativo y como acceder a un puesto de trabajo acorde con ella, poco conseguiremos (Carreras, s.f.).

“Es necesario que de una vez por todas, se reconozca y respete legalmente la profesión del psicólogo educativo y se le permita trabajar con plenas garantías y en condiciones dignas” (Carreras, s.f.). 

Fuente: Carreras, L (s.f.) Situación actual de la psicología educativa en Europa. [Documento de PDF]

viernes, 14 de junio de 2013

El rol del psicólogo educacional


“La Educación en Chile ha adoptado un sello eficientista y tecnologicista, gracias a esfuerzos del Ministerio de educación, y de actores políticos y sociales como ONGS, quienes proveen recursos materiales para el mejoramiento de la educación” (Ossa, 2011, p.72)

Ruz y Bazán (1998) citados por Ossa (2011) nos plantean que

esta situación implicaría la primacía de una visión filosófica en educación que detenta como premisas la existencia de una realidad observable, manejable, individualista, ordenada, y parcelada, donde unos crean políticas y otros las ejecutan, buscándose modificar un problema pensando solo en su solución; es decir, una mirada instrumentalista y relacionada con el paradigma de la simplicidad.

Sin embargo esta mirada no es la única, como bien lo expresan Ruz y Bazán (1998) citados por Ossa (2011)  existen

otras perspectivas que plantean la existencia de una educación más socializada, valórica, integrada, que se centre en sus actores; una mirada que busca hacer crecer la institución con y para sus actores, es decir, una mirada práctica (comprensiva) o crítica (transformadora) las que estarían más cerca del paradigma de la complejidad.

“Se puede señalar que la discusión acerca de la simplicidad y la complejidad guardan relación con el conocimiento y la búsqueda de la verdad, ya que se circunscriben dentro de las perspectivas con que los seres humanos nos hemos explicado la realidad” (Ossa, 2011, p. 73)

“Un establecimiento educativo desde la simplicidad implicaría una realidad necesaria de ser ordenada, concreta y clara para ser explicada, predecible y comprobable para evaluar-controlar” (Ossa, 2011, p.75)

Por otra parte, Londoño (2002), citado por Ossa, (2011) establece que “una institución educativa desde la complejidad requiere de una realidad difusa, que acepte el caos y la variabilidad de los seres humanos, es decir sujetos que enfrenten el desorden para buscar el orden, donde se acepte y fomente la tolerancia a la ambigüedad, para criticar y reconstruir activamente el conocimiento”.

Ossa, (2011) hace referencia a que,

en sus inicios la psicología educativa se centra en la preocupación de cómo las personas logran aprender los contenidos escolares, en la primera época aparece fuertemente ligada a la educación especial, en un segundo momento contempla aspectos emocionales, afectivos y sociales del alumno, en la tercera fase empieza a considerarse la necesidad de formar a los profesores en los avances del conocimiento psicológico y en su integración en la metodología didáctica y a partir de 1980, comienza la búsqueda de modelos alternativos basados en las teorías cognitivas, sistémicas, organizacionales, ecológicas y en la psicología comunitaria intentando dar un giro al esquema tradicional de atención individualizada a los casos problemáticos, subrayando la importancia del contexto (p.76)

Se podría decir que así como en sus inicios la psicología educativa fue heterogénea e indefinida, con esas mismas características se puede definir el rol de psicólogo educativo. Arredondo e Iturra (2002) citados por citados por Ossa (2011) establecen que “en el contexto de la educación chilena el rol de el/la psicólogo/a educacional ha carecido y aun carece de precisión y delimitación, se le atribuyen labores de psicodiagnóstico, sus tareas oscilan entre el diagnóstico, la asesoría a maestros/as y la intervención con los alumnos/as, que a veces es un simple entrenamiento intensivo y a veces es una psicoterapia” (p.77)

Banz (2000) citado por Ossa (2011) menciona que,

lo anterior ocurriría, porque las porque las unidades educativas y el sistema educativo, en general, desconocen sus necesidades en relación con el rol de el/la psicólogo/a educacional y como resultado de ello, le atribuyen una serie de poderes respecto a problemas del sistema y le plantean la expectativa de solucionar los problemas en forma aislada del mismo sistema, y a través de capacidades profesionales que se supone debiera poseer (p.77)

La perspectiva simplista influiría en el rol del psicólogo en educación, asignándole un papel de experto, con lo que se adquiere un estatus de poder para intervenir sobre el otro, así como un rasgo de especialista, lo cual encierra y atomiza el conocimiento en función de una parte de la realidad, a menudo problemática o anormal. Este rol profesional desde la mirada de la simplicidad genera gran cantidad de conocimiento y un estatus que otorga poder frente a otros campos, pero tiene su punto negativo,  nos aleja del sujeto con el que estamos interactuando, llevándolo en muchas ocasiones a adoptar una posición pasiva y fragmentada (Ossa, 2011, pp. 78-79)


Para lograr el  rol desde la mirada de la complejidad de parte del psicólogo educacional, es necesario abandonar ciertas creencias y paradigmas que han marcado fuertemente el campo de la psicología de la educación, entre estos Ossa (2011) menciona a “la focalización del proceso enseñanza – aprendizaje, la individualización, la patologización de las conductas, entre otros” (p.79) por ello asumir el rol del psicólogo bajo esta mirada nos llevaría a considerar continuamente la necesidad de modificarnos y reestructurarnos como profesionales, asumiendo de este modo las premisas básicas del pensamiento complejo.


Fuente: Ossa, C (2011) El rol del Psicólogo Educacional: La transición desde el paradigma de la simplicidad al paradigma de la complejidad.  Revista Pequén, Vol. 1, N° 1, 72-82. [Documento de PDF]

Hacia un enfoque social de la Psicología Educativa


Es importante destacar que el campo educacional no debe limitarse a un espacio de recolección de datos o un espacio puro de aplicación de un modelo teórico, este debe ser pensado como una totalidad, en la cual los recursos ofrecidos por el modelo de las representaciones sociales deben ser utilizados de manera adaptada a los problemas característicos de los diferentes niveles de los cuales está estructurado (Jodelet, 2007, citado por Pintor y Prado, 2011, pp. 23-24)

Para Moscovici (1961)  citado por Pintor y Prado, (2011,) resalta además que

la noción de representaciones sociales es un “cruce de caminos”, en él se atraviesan muchas ideas y conceptos de diferentes campos del saber, particularmente de la sociología y de la psicología; este “cruce de caminos” puede aplicarse a la educación, en la medida en que también se constituye como un campo de conocimiento en el que se entrelazan las contribuciones de la sociología, de la psicología, de la filosofía, de la antropología, entre otras, lo que la transforma en un campo interdisciplinario por excelencia (p.24).

Pintor y Prado (2011) mencionan que 

estudios del CIERS-Ed en el campo educacional han mostrado que el abordaje psicosocial, desde la Teoría de las Representaciones Sociales, permite la construcción de una perspectiva integradora. Por ello, los estudios de representaciones sociales en el área educacional no pueden dejar de considerar la transversalidad entre lo psicológico y lo social por un doble riesgo: 1) reducir “el problema social de la educación al de la cultura individual”, y 2) utilizar explicaciones “psicologizantes” o “sociologizantes” que no permiten comprender la complejidad del fenómeno educacional, como un proceso que es también psicosocial (pp.26-27).

El abordaje teórico de las representaciones sociales se ha constituido a partir de una comprensión de la psicología social europea, “esta se aproxima a una búsqueda de comprensión de las relaciones constitutivas del sujeto, de manera de poder establecer una visión ternaria en interacción y mediación constante, que comprende al sujeto individual (ego), al sujeto social (alter) y al objeto (diversas áreas de la realidad social)” (Pintor y Prado, 2011, pp. 27-28).

De acuerdo con Moscovici (1985) citado por Pintor y Prado, (2011) “esta interacción y mediación constante es, en una perspectiva psicosocial, el proceso por el cual se construye la realidad, se estructuran los saberes y se permite “cuestionar la separación entre lo individual y lo colectivo, afirmar la separación entre lo psíquico y lo social en los campos esenciales de la vida humana” (p.29)

En un estudio realizado por Sousa (2001) citado por Pintor y Prado (2011) para la Organización de los Estados Iberoamericanos,

en el que se analizaron las políticas de formación de profesores y su inserción profesional, se observó la tendencia a justificar el progreso de la acción individual a partir de acciones que valorizaban al sujeto aislado y que se presentaban como un conjunto de extraordinarias capacidades, como  disposición para la innovación y el cambio; responsabilidad; iniciativa; laboriosidad;  cooperación; espíritu de superación; ética profesional; equidad; disciplina y puntualidad relaciones humanas; limpieza y aseo, entre otras (pp. 29-30).

En síntesis, Pintor y Prado (2011, p.29) afirman que

se busca ver el campo educacional como un campo social, pues es evidente que la falta de comprensión en el ámbito educacional dejó su rastro en las políticas públicas, que tienden a justificar el mejoramiento del desempeño docente a partir de medidas únicamente individuales, proponiendo, inclusive, el desarrollo de planes de carreras basados en características y capacidades personales. 


Fuente: N; Pintor, L; Prado (2011) Hacia una psicología social de la educación. [Documento de PDF]